A fondo
El 204DTD explicado sin rodeos
Ingenium: un motor propio con problemas de juventud
En 2015 Jaguar Land Rover empezó a fabricar su propia familia de motores, Ingenium, en una planta nueva en Wolverhampton. Con ella dejaba atrás los diésel compartidos con Ford y apostaba por motores modulares de cuatro y seis cilindros.
Sobre el papel es un buen diseño: bloque de aluminio, bomba de aceite de caudal variable, AdBlue y EGR avanzada. Pero como pasa a menudo con motores nuevos, los primeros años trajeron fallos que el fabricante tuvo que ir corrigiendo con boletines técnicos.
La distribución es el caso más conocido. Las unidades de 2015 a 2017 son las que más problemas dan, y el kit de cadena se ha revisado para mejorar su duración.
Qué hacemos con la cadena de un Ingenium
A partir de 100.000 km conviene medir con diagnosis el desfase entre árboles de levas y cigüeñal. Si está cerca del límite, cambiamos el kit por el actualizado antes de que llegue la rotura.
La intervención cuesta entre 1.800 y 2.500 €, mucho menos que un motor dañado, que en estos modelos se va a cifras de cinco dígitos.
Montamos piezas de origen o de fabricantes de primer equipo. En una reparación así no tiene sentido ahorrar en el kit: la diferencia entre una pieza buena y una mala se paga con otra avería al poco tiempo.
El aceite, clave en este motor
El Ingenium diésel necesita aceite 0W-20 con la homologación STJLR.51.5122. Esa norma cubre aditivos pensados para la cadena, el turbo y la bomba de aceite variable, y baja ceniza para el filtro de partículas.
No es un aceite barato, pero usar uno genérico por ahorrar es, según lo que vemos en el taller, una de las causas más repetidas de desgaste prematuro de la distribución. Suma a eso la dilución por gasóleo en coches de trayectos cortos y tienes la receta del problema.
¿Tu 204DTD hace algo raro?
Descríbenos el síntoma en el 644 511 474: cuándo aparece, si es en frío o en caliente, si hay testigo. Con este motor, muchas veces podemos orientarte sobre la causa y el coste antes de verlo.