Explicación detallada
Una avería que se ve al abrir el capó
No hace falta máquina de diagnosis para sospecharla. Abre el vaso de expansión con el motor frío: el refrigerante debería ser un líquido limpio de color rosa, verde o azul. Si encuentras una crema marrón flotando o pegada a las paredes, hay aceite en el circuito. Mira también la varilla y el tapón de llenado de aceite; un tono café con leche significa lo contrario, refrigerante dentro del cárter.
En ambos casos, lo sensato es no seguir haciendo kilómetros hasta saber de dónde viene.
Enfriador o junta de culata
Los dos fallos pueden mezclar líquidos, y la reparación no se parece en nada. La junta de culata suele dar además burbujas en el vaso, sobrecalentamiento o humo blanco persistente por el escape. El enfriador, en cambio, mezcla sin que el motor se caliente de más. Antes de desmontar comprobamos la presión del circuito de refrigeración y si hay gases de combustión en el líquido. Así evitamos presupuestarte una culata cuando no toca, o al revés.
Por qué aparece en tantos diésel de la provincia
Por Lugo circulan muchos Golf, León, Octavia, A3 y Passat TDI con kilometrajes altos, coches que hacen a diario la A-6 o la A-54 y que han pasado muchas horas a temperatura de trabajo. En esa familia de motores el intercambiador acaba perdiendo estanqueidad con los años. No es culpa de cómo se conduzca: es desgaste de la pieza. Si tu coche es uno de ellos y ronda los 150.000 km, echar un vistazo al vaso de expansión de vez en cuando cuesta poco.
El lavado es la mitad del trabajo
Cambiar el enfriador y rellenar sin más es dejar la avería a medias. La mezcla ha recorrido radiador, calefacción, manguitos y todas las galerías de aceite. Si no se arrastra, el aceite nuevo se contamina en pocos kilómetros y el radiador de calefacción puede quedar obstruido, algo que se nota cuando el desempañado tarda una eternidad en las mañanas de brétema.
Por eso hacemos varios aclarados del circuito de refrigeración con producto limpiador hasta que el agua sale limpia, y un lavado del circuito de aceite antes de montar filtro y aceite nuevos. A los pocos días de uso conviene volver a mirar niveles y color para confirmar que todo sigue en su sitio.
Lo que se arriesga circulando así
El aceite con refrigerante pierde la película que protege las piezas en movimiento. Los primeros en sufrir son los cojinetes de biela y el eje del turbo, que giran muy rápido y necesitan lubricación impecable. Seguir usando el coche convierte una reparación de unos cientos de euros en un posible motor. Si detectas la mezcla, llámanos al 644 511 474 y organizamos cómo traerlo.