Explicación detallada
Hidráulica o eléctrica: dos sistemas, dos tipos de avería
La dirección asistida hace que mover las ruedas no requiera fuerza de camionero. Hay dos formas de conseguirlo.
Hidráulica. Una bomba, movida por la correa de accesorios, empuja líquido a presión hacia la cremallera y ayuda a desplazarla. Es robusta y la llevan buena parte de los diésel veteranos que siguen circulando por la provincia. Sus puntos débiles son las fugas: en el manguito de alta presión, en la bomba o en los retenes de la propia cremallera. Con frío intenso, un líquido viejo se espesa y la bomba gime los primeros minutos.
Eléctrica (EPS). Un motor eléctrico montado en la columna o en la cremallera da la asistencia según lo que mide un sensor de par. No hay líquido ni bomba. Las averías suelen ser electrónicas: sensor de par, motor o módulo de control, y muchas veces la pieza se vende como conjunto.
Síntomas y lo que suelen significar
Juego en el volante. Mueves el volante unos centímetros y el coche no reacciona. Las causas más habituales son rótulas axiales o exteriores con holgura y, en coches con muchos kilómetros, desgaste en la propia cremallera. En Lugo, entre baches de carretera secundaria y tramos de pista, las rótulas trabajan más de lo que parece.
Volante duro. Sobre todo al aparcar. En hidráulica suele ser nivel bajo por fuga o bomba sin presión. En eléctrica, testigo de dirección en el cuadro y fallo de sensor o motor. Una batería floja en invierno también puede reducir la asistencia en algunos modelos.
Ruidos. Un crujido girando en parado casi siempre es el cojinete de la copela del amortiguador, no la dirección. Un golpeteo al pasar baches con el volante recto apunta a holgura en rótulas o cremallera. El siseo al llegar al tope en una hidráulica es normal.
El coche se va hacia un lado. Casi siempre alineado desajustado, a menudo tras un bache profundo o un bordillo. También puede ser una rótula tocada o un neumático con menos presión.
¿Reparar la cremallera o montarla nueva?
En las hidráulicas existen kits de retenes para reparar la cremallera. El problema es que el desgaste de la barra y del cuerpo sigue ahí, y la fuga suele volver en poco tiempo. Solo lo planteamos en coches muy mayores, con presupuesto limitado y dejándolo claro. En las eléctricas la cremallera va sellada con su motor y su electrónica: la solución es sustituir.
Nuestra recomendación general es una cremallera nueva o reconstruida en fábrica, con garantía. Cuesta más hoy y evita repetir la mano de obra.
Recambio que montamos
Para rótulas, bieletas, brazos y cremalleras trabajamos con Lemförder, TRW y ZF, y con Sachs en algunas bombas hidráulicas. Para sistemas EPS usamos el recambio de la marca o reconstruido de fábrica, porque el módulo va programado para cada modelo.
Siempre alineado después
Al cambiar una rótula o una cremallera se altera la convergencia. Si no se alinea, el coche puede ir recto pero gastar el borde interior del neumático en pocos miles de kilómetros. Por eso el alineado 3D va incluido. Además, en coches con control de estabilidad recalibramos el sensor de ángulo de volante para que el ESP no se active sin motivo.