Explicación detallada

La luz importa más aquí que en otros sitios

Salir de Lugo de noche hacia Castroverde, Friol o Portomarín es circular por carreteras sin farolas, con curvas y con la posibilidad real de encontrarte un corzo o un jabalí en el carril. En otoño e invierno súmale la brétema que sube del Miño y que puede cerrar la visibilidad a pocos metros. En esas condiciones, la diferencia entre un faro transparente y uno opaco no es estética. Es cuánta carretera ves y con cuánto tiempo reaccionas.

Qué le pasa a un faro amarillento

La óptica es de policarbonato, un plástico muy resistente a los golpes pero que se oxida si no está protegido. De fábrica lleva un barniz que lo cubre. Con los años, los lavados, la radiación y los productos de limpieza lo van comiendo. Cuando desaparece, la superficie se vuelve rugosa, amarillea y se enturbia. La luz ya no sale en un haz limpio: se abre en un halo que ilumina menos donde toca y deslumbra más en la niebla, porque las gotas de agua en suspensión la devuelven hacia ti.

Por eso no sirve lavarlos ni pasar un limpiador milagro. La capa estropeada hay que quitarla.

Antes de pulir, mirar dentro

Hay faros que parecen opacos y en realidad están empañados por dentro. En un clima tan húmedo es frecuente: una junta cansada, el tapón de la lámpara mal colocado tras cambiar una bombilla o una microfisura. Eso no se arregla por fuera. Lo revisamos al principio y, si hay agua dentro, te lo explicamos antes de hacer nada.

El proceso

Lijado. Retiramos la capa oxidada con lijas cada vez más finas, empezando por P800 y terminando con P3000 al agua. Al acabar el faro queda mate pero uniforme, sin rastro de amarillo.

Pulido. Con máquina excéntrica y un compuesto pensado para policarbonato, la superficie recupera la transparencia.

Sellado UV. Aplicamos un barniz o sellante específico para faros que hace el papel de la protección original. Es el paso que decide si el trabajo dura años o meses.

Al terminar, te recomendamos comprobar el reglaje: con más luz saliendo, un haz mal alineado molesta más a quien viene de frente.

Restaurar o cambiar

Una óptica nueva de un coche con LED o xenón puede ir de 200 a 800 € por lado. La restauración de las dos, de 40 a 80 €. Salvo que el faro esté roto, con grietas o con el reflector interior quemado, restaurar es la opción lógica, y también ayuda si la ITV te ha marcado las ópticas.

Mándanos una foto de los faros por WhatsApp al 644 511 474 y te decimos si se pueden recuperar y cuánto cuesta.