Explicación detallada
Reparar suele salir mucho más barato que cambiar
Un roce con el bordillo al aparcar en un aparcamiento estrecho o en una calle con coches a los dos lados deja una marca muy visible. No afecta a la seguridad, pero estropea el aspecto del coche. Arreglarlo cuesta entre 60 y 120 €. Una llanta nueva puede costar de 200 a 800 €, según tamaño y modelo, y a veces tarda semanas en llegar.
Qué castiga las llantas en la provincia
Aquí no solo hay bordillos. Hay baches que se llenan de agua y no se ven hasta que la rueda cae dentro, pistas con piedras sueltas, arcenes rotos y, en invierno, carreteras tratadas con sal en la montaña y en la A-6 hacia Pedrafita. La sal y la humedad atacan el aluminio por cualquier roce: aparece óxido blanco bajo la pintura, que se levanta, y si llega al asiento del neumático la rueda empieza a perder aire poco a poco.
Cada daño tiene su técnica
- Roce de bordillo: se lija hasta dejar la zona sana, se rellena con masilla si hace falta y se pinta en cabina con el tono de la llanta.
- Aro doblado: una máquina de enderezado empuja de forma controlada hasta recuperar la forma redonda. Solo se hace si el metal no tiene grietas.
- Poro o fisura pequeña: soldadura TIG con argón, que sella el aluminio sin debilitar la zona. Es la solución típica cuando la rueda pierde aire sin estar pinchada.
- Acabado diamantado: un torno CNC copia el perfil de la llanta y quita una capa muy fina con cuchilla de diamante. No se puede conseguir a mano ni con pintura.
La llanta y el neumático trabajan juntos
Aunque el neumático sea nuevo, perderá aire si la llanta está deformada o tiene corrosión en el asiento. También pasa lo contrario: un neumático con índice de carga inferior al que pide el coche hace trabajar a la llanta más de la cuenta. Cuando desmontamos para reparar, miramos la fecha DOT del neumático y comprobamos que carga y velocidad son las correctas.
Cuándo no la reparamos
Si hay una grieta en un radio o en la unión con el buje, si el golpe ha sido tan fuerte que no podemos fiarnos del metal, si ya tiene soldaduras mal hechas o si el daño es demasiado grande, te recomendamos cambiarla. Una llanta soporta el peso del coche, la frenada y las curvas, y no merece la pena arriesgarse por ahorrar.
Una, dos o las cuatro
Si reparas una y las demás están apagadas o con picaduras, la nueva va a llamar la atención. Pintar el juego completo deja el mismo color y brillo en las cuatro, y a menudo sale mejor de precio por unidad. Si piensas vender el coche, es un detalle que se nota mucho.