Explicación detallada

La vibración que solo aparece en autovía

Por la ciudad no notas nada, sales hacia Rábade por la A-6, pasas de 100 km/h y el volante empieza a temblar. A 130 parece que se calma. Ese patrón, un temblor que nace en una franja de velocidad y se atenúa al superarla, es la firma de una rueda desequilibrada. Ninguna rueda es perfecta: la goma y la llanta siempre tienen algún punto con unos gramos de más, y a velocidad alta esos gramos tiran hacia fuera en cada vuelta.

Si tiembla el volante, el problema suele estar en las ruedas delanteras. Si lo que vibra es el asiento o el piso, mira hacia atrás.

El barro de pista, un clásico en la provincia

Una causa que vemos a menudo en coches que entran a fincas, montes o caminos de aldea: barro que se mete por la cara interior de la llanta, se seca y forma una costra en un solo lado. Son pocos gramos, pero bastan para descompensar la rueda igual que un plomo perdido. Antes de montar nada en la máquina limpiamos la llanta por dentro, porque equilibrar una rueda sucia es equilibrarla mal. Del mismo modo, una piedra que golpea la llanta puede arrancar un contrapeso adhesivo.

Cómo trabaja la equilibradora

La rueda gira en la máquina y unos sensores miden cuánto tira hacia cada lado. Hay dos desequilibrios: el estático, que haría botar la rueda, y el dinámico, que la hace bailar de lado a lado. La máquina calcula el peso para cada cara de la llanta y la posición exacta.

Antes revisamos que no haya nada que la máquina no pueda corregir: un bulto en el flanco, una llanta doblada tras caer en un bache o un neumático con la estructura dañada. Si la rueda tiene un defecto de forma, añadir plomo no lo arregla.

Adhesivo o de grapa

En llantas de aleación usamos contrapesos adhesivos por el interior, que no se ven desde fuera. En llantas de chapa, las habituales en furgonetas y en muchos coches de trabajo, van de grapa en el borde. Elegimos según la llanta, no por gusto.

Si después de equilibrar sigue temblando

Entonces el equilibrado no era el único problema. Pasamos a revisar holguras en rótulas y bujes, la geometría de la dirección, la redondez del neumático y el estado de las transmisiones en tracciones delanteras. En coches que pisan mucha pista es frecuente encontrar un silentblock cansado que amplifica cualquier pequeña vibración. Si notas el temblor, pide hueco en el 644 511 474.