Explicación detallada
Bujías: solo en motores de gasolina
Empecemos por aclarar algo que nos preguntan a menudo en un parque como el de Lugo, con tanto diésel: los motores diésel no llevan bujías de encendido. Llevan calentadores, que solo ayudan a arrancar en frío. Las bujías son de los motores de gasolina, de los híbridos y de los de GLP. Si tu coche es diésel y le cuesta arrancar en invierno, lo que hay que revisar son los calentadores.
La referencia importa más que la marca
Todas las bujías parecen iguales, pero cada motor tiene asignada una muy concreta. Cambian la rosca y su longitud, el asiento (con arandela o cónico), la distancia y forma del electrodo y, sobre todo, el grado térmico: la capacidad de la bujía de disipar calor. Un grado equivocado puede funcionar aparentemente bien y, con el tiempo, dar fallos de encendido, carbonilla o autoencendido. Por eso buscamos la referencia en la ficha técnica del motor y no en lo que haya disponible.
Lo que cuentan las bujías que salen
Antes de tirarlas las miramos con atención, porque son un buen testigo de cómo quema cada cilindro:
- Color gris claro o tostado: combustión correcta, desgaste por kilómetros.
- Hollín negro y seco: mezcla rica. Puede venir de un filtro de aire sucio, de un sensor o de muchos trayectos cortos sin llegar a temperatura.
- Restos húmedos de aceite: el motor quema aceite por segmentos o por guías de válvula. No es urgente, pero hay que vigilar el nivel.
- Electrodo muy erosionado o con aspecto fundido: temperaturas altas; hay que revisar el grado térmico o problemas de mezcla pobre.
Si vemos algo raro, te lo explicamos con las bujías en la mano.
Cobre, platino e iridio
El material del electrodo central marca cuánto dura la bujía:
- Cobre: la más sencilla. Cambio cada 15.000-30.000 km. Cada vez menos habitual en motores actuales.
- Platino: intervalo de 60.000-90.000 km.
- Iridio: electrodo muy fino y resistente, que da una chispa estable y aguanta 100.000-150.000 km. Es lo que llevan de serie la mayoría de motores de gasolina actuales.
Humedad y fallos de encendido
En Lugo hay muchas mañanas de niebla y lluvia fina. Un síntoma que vemos a menudo es un gasolina que tiembla al ralentí recién arrancado en días húmedos y se normaliza cuando coge temperatura. Suele deberse a bujías al final de su vida o a capuchones y bobinas con microfisuras por las que se escapa la corriente con la humedad. Cambiar solo las bujías a veces no basta; con la diagnosis vemos en qué cilindro se producen los fallos y si la causa está en la bobina.
Otras señales para revisar sin esperar al kilometraje: tirones en subidas largas o adelantando con carga, un consumo que ha subido sin cambiar de hábitos, un arranque que cuesta y el testigo de motor con códigos P0300 a P0304.
El apriete, sin prisa
Las culatas de aluminio no perdonan. Las bujías se cambian con el motor frío, se enroscan primero a mano para asegurar que entran bien y se aprietan con llave dinamométrica al par del fabricante, normalmente entre 15 y 25 Nm. Pasarse puede estropear la rosca de la culata, una reparación cara. Quedarse corto provoca pérdida de compresión y que la bujía se caliente de más.
Si tu gasolina ha empezado a tironear o tiembla por las mañanas, llámanos al 644 511 474 y lo revisamos.